Raramente uno servidor tiene la ocasión de ver un eclipse. No se si es una vez o más a la año, pero normalmente nunca me entero…
Hace algunos sábados, con la excusa de ver el eclipse, fuimos invitados a cenar a una casa a las afueras de Barcelona. Con eso de que en la zona no había mucha contaminación lumínica y mucho ruido en las calles, la convertían en el lugar ideal para tal espectáculo.
Yo no conocía a nadie de la casa, ya que había sido invitado por una amiga común, y al entrar a la casa, me di cuenta de que el interior de esta, era mejor que la visión del eclipse. Vaya pedazo de choza. Dos pisos, hilo musical en toda la casa, un balcón de mas de 30m2, una cocina con lo último de Fagor, y un salón con blancas y impecables baldas, llenas de libros, cuadros de Klimt y cds.
Vaya casa de ensueño. Lo que mas fastidiaba era que pagaban lo mismo que yo por el alquiler, así que supongo que esas serian las ventajas de vivir a las afueras de la ciudad. Aunque la comodidad de vivir en el centro de BCN bien merece algún que otro sacrificio, ver casas como estas hacen replantearse las cosas.
El caso es que esa noche también era el cumpleaños de “no se quien”, pero que visto el ímpetu que le puso toda la noche, se nota que no estaba por la labor de disfrutarlo. Pero para los demás, con eso de la cena gratis, las velas, el cava, la terraza con antorchas, y el eclipse, desde luego si que fue una noche especial.
Hace algunos sábados, con la excusa de ver el eclipse, fuimos invitados a cenar a una casa a las afueras de Barcelona. Con eso de que en la zona no había mucha contaminación lumínica y mucho ruido en las calles, la convertían en el lugar ideal para tal espectáculo.
Yo no conocía a nadie de la casa, ya que había sido invitado por una amiga común, y al entrar a la casa, me di cuenta de que el interior de esta, era mejor que la visión del eclipse. Vaya pedazo de choza. Dos pisos, hilo musical en toda la casa, un balcón de mas de 30m2, una cocina con lo último de Fagor, y un salón con blancas y impecables baldas, llenas de libros, cuadros de Klimt y cds.
Vaya casa de ensueño. Lo que mas fastidiaba era que pagaban lo mismo que yo por el alquiler, así que supongo que esas serian las ventajas de vivir a las afueras de la ciudad. Aunque la comodidad de vivir en el centro de BCN bien merece algún que otro sacrificio, ver casas como estas hacen replantearse las cosas.
El caso es que esa noche también era el cumpleaños de “no se quien”, pero que visto el ímpetu que le puso toda la noche, se nota que no estaba por la labor de disfrutarlo. Pero para los demás, con eso de la cena gratis, las velas, el cava, la terraza con antorchas, y el eclipse, desde luego si que fue una noche especial.


