Normalmente cuando andaba en la época de estudiante intensiva, mi cumple me solía tocar siempre en exámenes. Cosa que provoco que de los 18 hasta los 22 pasase la mayoría hincando codos, y a veces incluso hasta se me olvidara la fecha.
Las cosas cambiaron cuando puse un pie en Irlanda, donde mis compañeros de piso organizaron una fiesta en la terraza de la casa, donde acudieron todos mis compañeros y más.
Ese especial día me marco bastante, ya que hasta la época, normalmente había ignorado bastante la fecha de mi cumple, y nunca había organizado nada especial para celebrarlo.
A partir de ese momento, decidí que el día de mi cumple era probablemente unos de los días mas importantes del año, en el cual tenia derecho a darme un homenaje. Un día señalado en el año donde lo más importante era hacer de ese un día diferente y especial.
Otra costumbre que adquirí en ese momento, fue que no bastaba con celebrar soleen un día, sino que a ser posible lo haría más veces y con distinta gente, al fin y al cabo la gente no suele recordar los cumples de los de más, y el cumpleaños se celebra cuando uno quiere.
En mi etapa de Irlanda, celebre mis cumpleaños con la gente de Dublín, la gente de la familia y los compañeros del pueblo. En la etapa de Barcelona, lo celebre en la capital condal, la familia, los amigos de Madrid, los Irlandeses y la cuadrilla. Y este año también tocaba hacerlo por partida triple.
Se acercaba el 26 de septiembre, y conocedor de lo complicado que es poner de acuerdo a los amigos, empecé a planear mi celebración tres semanas antes, haciendo llamadas a todo el mundo, y ajustando calendarios.
Quería organizar una partida de paintball con mis amigos, y una comida en sociedad, luego disfrutar de la noche de San Juan Barcelonesa, y la juerga nocturna de Valencia. Era una semana complicada y quería estar con el mayor numero de amigos. Los días de fiesta de libre elección siempre ayudan y finalmente pude lograr mi cometido. Faltaban los Irlandeses pero para eso está verano.
Primero tocaba Barcelona, con el tío Txabi. Comida en restaurantes chinos, amplias sesiones de cine y cervezas en el bar irlandés, por los viejos tiempos.
Valencia estaba en época de la clasificación de la selección Spanish para la fase final de la Eurocopa. Se respiraba ambiente y en la calle se respiraba el humo de la pólvora pertardil. Gritos de euforia ser escuchaban en Mestalla y aledaños, la gente bailaba al ritmo de los goles del Guaje, y el botellón con cerveza caliente sabia a gloria en el entorno festivo mascletero.
Al día siguiente, pasé la tarde de encarcelada con un compañero y sus amigos. Y luego un granizado en las terracitas.