sábado, junio 28

Eres un melón

De entre los entrantes, sobro un melón completo, así que una vez finalizada la comida, lo sacamos de paseo.

No es muy normal ver a un grupo de gente jugueteando con un melón por la calle, aunque el objetivo era venderlo al mejor postor. Pero pensándolo mejor, dudo mucho que después de pasearse por una ronda de bares y caerse más de una vez al suelo, alguien lo quisiera comprar….

El melón disponía de su propio lugar en el centro del corrillo, se le trataba con cariño y se abrillantaba la cáscara para lucir mas lustroso, y se le arrojaba rodando cuesta abajo, el plan humor amarillo. La pena es que una vez comprobado que era invendible se le intento colocar en lo alto de una señal de trafico, y se cayó.

Todavía estaba recuperable, solo un pequeño corte en el costado, pero con lo que pesaba el jodio, y lo que cansaba los brazos, decidí darle una muerte rápida, y tras lanzarlo un par de metros en el aire, nuestro melón estampo los sesos en el suelo, siendo esto lo ultimo que recuerdo de el.

Seguro que a partir de ahora mis amigos miran de otra forma los melones ja ja ja

El año que viene probaremos con una sandia, haber si aguanta más.

jueves, junio 26

Bolas de pintura

De vuelta a Txantxikulandia, después de todo el viajecito de una punta a otra del estado, me esperaba un pequeño madrugón antes de empezar a pegar tiros.

El paintball es una deporte de mucha tensión y adrenalina, por lo que por mucho que no haga calor, es fácil sudar la camiseta. Con el sonido de las balas zumbando en los oídos, respirar demasiado rápido y el exceso de movimiento por el terreno puede hacer que se te empañe el casco más de la cuenta y sin visibilidad estás perdido.

El tío Iñigo mostró su clase en el campo de batalla, se nota que no ha olvidado el callo el muy jodio. Los demás corren como pueden. Siendo la primera experiencia de la mayoría del grupo, se pago el pato con creces. Habían más metralleteros de los necesarios, por lo que esto ayudo a que las bolas se terminaran antes de tiempo.

La niebla estaba baja, muchos de los asistentes ya lo habían dado todo y se preparaban para el juego final. Cada uno corrió a esconderse como mejor pudo. Todos contra todos, con bombas de humo azul incluido para meternos más en el papel, hasta que el cansancio hizo mella antes de pasar las 2,30h de rigor. Pero satisfechos. La próxima vez toca hacerlo en la nieve con camuflaje de invierno.

Luego toco la comida, algo fresquito para el verano y las indispensables chuletillas de cordero. Y de postre Phoskitos, con un posterior sorteo de muñecos de Sin Chan. Ahí queda eso

martes, junio 24

Un cumple movido

Normalmente cuando andaba en la época de estudiante intensiva, mi cumple me solía tocar siempre en exámenes. Cosa que provoco que de los 18 hasta los 22 pasase la mayoría hincando codos, y a veces incluso hasta se me olvidara la fecha.

Las cosas cambiaron cuando puse un pie en Irlanda, donde mis compañeros de piso organizaron una fiesta en la terraza de la casa, donde acudieron todos mis compañeros y más.

Ese especial día me marco bastante, ya que hasta la época, normalmente había ignorado bastante la fecha de mi cumple, y nunca había organizado nada especial para celebrarlo.

A partir de ese momento, decidí que el día de mi cumple era probablemente unos de los días mas importantes del año, en el cual tenia derecho a darme un homenaje. Un día señalado en el año donde lo más importante era hacer de ese un día diferente y especial.

Otra costumbre que adquirí en ese momento, fue que no bastaba con celebrar soleen un día, sino que a ser posible lo haría más veces y con distinta gente, al fin y al cabo la gente no suele recordar los cumples de los de más, y el cumpleaños se celebra cuando uno quiere.

En mi etapa de Irlanda, celebre mis cumpleaños con la gente de Dublín, la gente de la familia y los compañeros del pueblo. En la etapa de Barcelona, lo celebre en la capital condal, la familia, los amigos de Madrid, los Irlandeses y la cuadrilla. Y este año también tocaba hacerlo por partida triple.

Se acercaba el 26 de septiembre, y conocedor de lo complicado que es poner de acuerdo a los amigos, empecé a planear mi celebración tres semanas antes, haciendo llamadas a todo el mundo, y ajustando calendarios.

Quería organizar una partida de paintball con mis amigos, y una comida en sociedad, luego disfrutar de la noche de San Juan Barcelonesa, y la juerga nocturna de Valencia. Era una semana complicada y quería estar con el mayor numero de amigos. Los días de fiesta de libre elección siempre ayudan y finalmente pude lograr mi cometido. Faltaban los Irlandeses pero para eso está verano.

Primero tocaba Barcelona, con el tío Txabi. Comida en restaurantes chinos, amplias sesiones de cine y cervezas en el bar irlandés, por los viejos tiempos.

Valencia estaba en época de la clasificación de la selección Spanish para la fase final de la Eurocopa. Se respiraba ambiente y en la calle se respiraba el humo de la pólvora pertardil. Gritos de euforia ser escuchaban en Mestalla y aledaños, la gente bailaba al ritmo de los goles del Guaje, y el botellón con cerveza caliente sabia a gloria en el entorno festivo mascletero.

Al día siguiente, pasé la tarde de encarcelada con un compañero y sus amigos. Y luego un granizado en las terracitas.

domingo, junio 22

Limpiar el alma









Ya era domingo y tras pasar la noche en una cama de 2x2 (necesito una de estas en mi habitación), decidimos retornar de la ruta a casa vía Francia.

Subimos al norte de Aragón, a la zona montañosa. El camino estaba nublado por la mañana, y solo se veía nieve a ambos laterales de la carretera. Era domingo y la gente no cogía el coche por la mañana, por lo que no tuvimos mucha compañía durante el viaje.

Al mediodía llegamos a Lourdes, el Disneyland de la fé, donde todo se compra y se deja alrededor de los lugares sagrados, donde anteriormente existió un santuario romano, que la iglesia cristiana hábilmente reciclo a su causa.

El santuario de Lourdes es un parque temático con una amplia zona perfectamente acotada.

Allí se encuentra la oficina de información, basílica, la cueva donde “apareció” la virgen o anteriormente se encontraba la deidad romana, las tiendas de flores, imágenes, calendarios, botellines de agua milagrosa, llaveros, chapas, camisetas y velas, y la ruta del feligrés que puede ser cruzada de pié o de rodillas.

Cuatro fotos y vuelta a casa. No soy una persona creyente, y los lugares que capitalización de la fe de la gente no me hacen mucha gracia.

viernes, junio 20

Panticosa

La temperatura de la zona sería inferior a 10 grados y no invitaba a quedarse a pernoctar en el coche. Pero afortunados nosotros, que en la parte alta de la carretera, al final del camino y justo al lado del balneario habia dos hoteles, ambos con demasiadas estrellas para mi bolsillo….

Afortunadamente, uno de ellos tenia oferta de inauguración, por lo que ofrecían la noche con unas sesiones para el balneario por un precio verdaderamente económico. Y no solo eso, al entrar, después de cruzar una enorme y elegante recepción, nos atendió un chaval que tendría más o menos mi edad, y para colmo de nuestra suerte, nos ofreció la suite por el mismo precio de una habitación normal. Desde luego que no se le podía pedir más…

Al día siguiente toco la visita al balneario. Quería aprovechar la relajación y la soledad que me podría ofrecer el lugar, por lo que madrugue un poco para poder encontrarme el menor número de visitantes.

Los vales del hotel incluían unas sesiones de masajes que me dejaron como nuevo, especialmente el masaje de pies que me dio un tío santanderino. Siento decir que no recuerdo el nombre, pero desde luego os recomiendo encarecidamente que si os pasáis por allí le solicitéis un masaje, el tio es muy bueno.

Terminado ya la sesión de masajes, tocaba ir a las aguas. En ese momento no había nadie, por lo que la visita fue exclusiva. Habían cascadas de agua, zonas de saunas turcas y noruegas, aguas termales al aire libre, duchas de vapor de diferentes temperaturas, piscinas con chorros direccionales y hamacas con música new age con vistas a una cascada nevada.

Tras tres horas en el balneario salí más arrugado que una pasa. Feliz, contento y relajado.

Deciros que el balneario de Panticosa es el más grande en Europa en su modalidad, y tanto el edificio como las instalaciones son todos nuevos, ya que renovaron y ampliaron el balneario que anteriormente se encontraba en la zona, y que junto al los dos hoteles, y el gran aparcamiento que están edificando se convertirá en una zona de turismo masivo en un corto periodo te tiempo. Por lo que me siento afortunado al haber ido en el momento exacto.

miércoles, junio 18

Jaqueando

A la noche volvimos al hostal-restaurante-bar, y ante la atenta mirada y sonrisillas de los cuatro abueletes apoyados en la barra, subimos a cenar al piso de arriba.

Creo que debería venir a este hostal a cenar una vez al mes. Dan la chuletas más acojonan tes que he probado en mi vida. Eran caras, pero valen cada céntimo que cuestan. Al final la vista pudo más que mi estomago y tuve que desabrocharme el cinturón. Menuda digestión me esperaba…

A la mañana siguiente, viendo que el tiempo acompañaba, tomamos rumbo a Jaca (Aragón). Llegamos pronto a la ciudad, que después de haber oído tanto el nombre, tenia mis expectativas, pero al no ver ni oír nada especial en la oficina de turismo, nos pusimos rumbo a las estaciones de esquí.

Pasamos la tarde haciendo el tonto, ya que si bien mi compañera sabia esquiar, no yo tenia ni idea, por lo que pasabas más tiempo en el suelo que sobre los esquís, mientras una grupo de niños menores de 10 años se movían con soltura a mi alrededor, convirtiendo la experiencia un poco más frustrante.

Finalmente tras conocer una pareja de guipuzcoanos en el café de la estación, nos convencimos de que el balneario de Bisecas sería una buena opción para descansar el cuerpo tras una “ajetreado” día en la nieve.

Tras conducir un par de horas, entre trozos de manzana, cacahuetes, caramelos de menta y música de fondo de Travis, Estaba anocheciendo cuando llegamos, y no teníamos sitio donde dormir.

lunes, junio 16

Javier

Por la tarde nos fuimos a Javier. Hará por lo menos 15 años que no paso por aquí, pero todo esta tal y como lo deje la ultima vez, a excepcion de las tiendas de souvenirs, las cuales se han multiplicado y modernizado. Simple capitalismo comun en una zona donde prima las creencias y la fe cristiana.

Mi abuelo, solia venir mucho por aquí. El era tambien navarro y su nombre coincidia con el del lugar. Se llevaba bien con los curas del lugar con los que mantentia el contacto regularmente. Yo no soy tan creyente, pero sentia una extraña sensación de calma y paz cuando entre en la catedral.

Alli todo estaba en silencio. Tras cruzar el porton, dejamos atrás los vientos huracanados y las bolsas de patatas volantes. Dentro solo habia calma.

La capilla era mucho más pequeña de lo que la recordaba, las velas ardian lentamente y las figuras vagamente sobresalian sobre la penumbra general. De entre las sombras aparecio un pequeño cura, que se acerco a conversar.

Al parecer ya estaban proximos al horario de cierre, pero se alegraba de ver juventud en este lugar.

Apenado me comenta de que los jóvenes solo los visitan en el día de las “Javieradas” y que es raro verlos fuera de apoca. Sabia que la fe no estaba muy extendida entre las nuevas generaciones, pero no se quejaba por ello, le interesaba nuestra forma de pensar, y queria saber cual eran las inquietudes de la juventud de ahora. Y se lamentaba de que las visitas más comunes no fueran de sujetos menores de 40.

Nos pregunto si estabamos casados, y eso le dio pie a hablarnos sobre los ritos sacramentales, las limitaciones de la vida en pareja y los problemas que esto acarrea. Sinceramente, un cura atipico. No me quedo muy claro si nos conto esto porque sabe que cada vez la gente se casa por la iglesia por lo bonito que queda, porque no cree que el amor dure toda la vida, o por que aboga por la abolición de las ataduras conyugales y la vida libre. …

La conversación siguió por este y varios derroteros, hasta que finalmente me pregunto si era la primera vez que visitaba el lugar, cosa que me dio pié a hablarle de las visitas regulares que solia hacer mi abuelo, con la sorpresa de saber de que el cura conocía a mi abuelo, que ambos eran de la misma decada y nacidos en el mismo pueblo!

Para mi sorpresa, conocia a mi abuelo desde mucho antes de que yo naciera, eran conocidos desde hace tiempo, y solían juntarse una vez cada dos años.

The World is a napkin.

domingo, junio 15

Foz

Por la tarde, nos pasamos por la Foz de Lumbier, una zona desconocida por mi, y me atrevo a decir que poco promocionada, aunque muchas veces pasa que el ojo del turista es más avispado que el del residente, que acostumbrado a verlo le resta importancia al sitio en cuestion.

A la entrada al lugar habia un pequeño aparcamiento regentado por un amable señor que se resistia a jubilarse. A partir de aquí el resto de camino habia que hacerse a pie, por lo que tras pagar religiosamente los 2€ de la entrada, seguimos en camino a pata.

El caso es que el sitio era impresionante. El viento azotaba fuertemente, creando unos ecos siniestros pada más pasar la gruta inicial. Un rio separaba dos grandes riscos, que en la anterioridad fueron parte de la misma montaña. Un gran pasadizo que sujetaba el peso del saliente de la montaña en unas finas columnas de roca, Las paredes eran grandes, y con vegetación abundante. La piedra era caliza y tenia pinta de desprenderse facilmente dandonos la suficiente desconfianza como para no recrearnos demasiado a su paso. Las vistas eran impresionantes, una especia de fiordos en miniatura, que hacian a uno sentirse diminuto, ante la atenta mirada de los buitres y aguilas reales que sobrevolaban a baja altura la zona.

viernes, junio 13

De ruta por Navarra

No hace mucho tiempo, que tras una conversación de trabajo, me di cuenta de que todavía desconocía mucho del entorno donde vivo. Acostumbrado a haber vivido en grandes ciudades, a menudo he ignorado las cosas que me puede ofrecer el lugar donde actualmente resido y aledaños.

El caso es que mi compañera de trabajo, navarrica de pro, me recomendó una serie de lugares como para pasar el fin de semana.

Un fin de semana romántico en los parajes perdidos de la Navarra nevada.

Era viernes por la tarde, y nada más salir del curro nos pusimos en el viaje. El lugar no estaba muy bien señalizado y por el camino apenas habían gasolineras por lo que nos costo mas de la cuenta encontrar Ochagavia.

El hostal-bar-restaurante estaba prácticamente vació y me animo a pensar que nosotros éramos la primera clientela del trimestre. No me extraña, el pueblo entero estaba cubierto de nieve y las carreteras heladas por lo que no animaba mucho a acercarse al lugar.

A la mañana siguiente, el tío de la oficina de turismo llego con media hora de retraso y se extraño de ver gente en la puerta esperando. Nos marco unas rutas, pero nos desaconsejo que fuéramos a la mitad de ellas, ya que el tiempo no era el mas adecuado.

Dimos un garbeo por el pueblo, y nos fuimos al monte. Allí estaba todo cubierto por una espesa capa de nieve, y habian pocas marcas de neumáticos. Subimos hasta arriba de la montaña, y a la bajada no pude resistirme los impulsos mas primarios, y aprovechando al cuesta me deslice por la pendiente al estilo “croqueta”.

Una vez abajo, aprovechamos una par de horas para tirarnos en plástico por las pendientes inclinadas, y hacer el tonto en general.

Mas tarde nos fuimos a una fabrica metalúrgica abandonada. Todavía se podían ver la zona de los altos hornos y la zona de fundidos y moldeado de metal, las grandes paredes de ladrillo refractario y los grandes banos. Eso si todo cubierto de nieve. Seguía siendo abril pero allí parecía pleno invierno.

miércoles, junio 11

Zuria dena II

Los bares de chupitos son una perdición. Paredes enteras con el nombre de diferentes combinaciones, a cada cual más excéntrica, lo que da mucho margen para pedir chupitos absurdos que no aparecen en la lista, y tocar un poco las bolas al camarero o al que pide en barra.

Luego están los bares cubanos, cuna de la salsa y del roce de la patata, pero que estaban vacíos cuando llegamos, era demasiado pronto para poner ritmos latinos a nuestras curvas oñatiarras…

6 tragos más tarde, estábamos dando botes por las estrechas calles de pubs de la capital. No me acuerdo quien coño andaba con un bombo, pero el ambiente era contagioso, y pegajoso. Con todos los botes y los empujones, parece que estábamos en un concierto de Ska, pero en una calle de 2m de ancho.

Desde un balcón, comenzaron a llover camisetas, llaveros y lanyards promociónales, La gente se tiraba al suelo para aferrarse al preciado botín promocional (Yo tuve el mió Zuru….ua ja ja ja)

6 tragos mas tarde, rondo por la cabeza la idea de acudir a la discoteca, pero ya estaba amaneciendo y tocaba hacer la vistilla al bar chino que esta en frente de la estación de bus, y dar la noche por terminada. Pero antes de eso, pasamos por una pastelería, a por la preciada napolitana de las 7:30. El tío de la tienda no tenia cambio, y tampoco muchas luces, ya que tubo que despachar parte de la clientela sin haber vendido nada, ya que a esas horas de la mañana la gente va con hambre y dinero para satisfacerla, y en solo una mañana le habría hecho el negocio del día al tío

En fin, ya lo amortizará vendiendo 4 cafés a las abuelas que pasan toda la tarde con una consumición jugando a las cartas.

En cuanto a nosotros, todavía nos quedaban 2 autobuses por tomar y 45km hasta casa. Pero con el domingo por delante, pocas preocupaciones quedan.

martes, junio 10

Zuria dena I

A veces cuesta poner a la gente de acuerdo para sacarlos del pueblo, pero esos días son la leche!

Esta vez tocaba Vitoria. Después de la juerga Vitoriana I y II, esta vez se quería hacer algo más cercano, más hogareño, así que lejos de hacer convocatoria, nos juntamos 7 grumetes para otra gaupasa.

Jode un poquito salir de casa sabiendo que el primer autobús de vuelta es a las 8:30 del día siguiente, pero Vitoria es amena, las ganas de juerga son considerables, y además las napolitanas se comen de maravilla a las 7:30 de la mañana.

Esta vez solo hubo un refuerzo Vitoriano, pero era salsero, así que conociendo las dotes rítmicas de los vascos, vale por dos.

No se que pasaba por las calles, pero había un ambiente impresionante. La gente iba vestida de caseros, y las calles estaban a reventar. Ah! Tal vez eran las fiestas de La Blanca

No recuerdo la cena, pero no estaba borracho así que no cenaríamos mucho, recuerdo comer algún pintxo de lomo, pero poco más, por lo que seguramente nos centramos más en el poteo. La noche era corta y nosotros habíamos comenzado a las 20:00.

sábado, junio 7

Ahoj Cesky

El ruido de las calles y la muchedumbre, por salas minimalistas con una suave música de jazz.

El trato es mucho más formal que el colegueo callejero, aquí la gente no se encuentra sin cita previa, y el ambiente esta totalmente esterilizado y aislado de ruidos exteriores. Pantalones con raya, calcetines bien estirados y zapatos recién pulidos. A veces se respira la tensión en el ambiente, los sorbos de agua son más sonoros que de costumbre, y puede resultar incomodo hasta el sillón de cuero, muy lejos de la comodidad que puede ofrecer sentarse en una acera, beber de una fuente o mirar el cielo tumbado en un jardín.

La comida también es laboral, mucho mas apetitosa y larga que un sándwich en las escaleras de un museo. Café, copa y vuelta a las salas de reuniones. La tarde es breve, como un paseo en bici por el rió Moldava, con todos los altibajos del camino. Aire acondicionado o calefacción, en vez del refugio de la estación de tren, pero mucha menos muchedumbre, aunque si hay mucha discusión puede llegar a la misma sonoridad.

Paseo tardío para calmar el ambiente, visita al teatro, pocos asistentes, pero el espectáculo sabe igual que ir al museo de Mucha al atardecer. Nada de palomitas ni comentarios durante la escena, hay que estar serios.

Anochecer a ritmo de las campanas de la catedral de San Vito, con un ligero paseo a las orillas del Moldava buscando una cafetería, un pequeño cubata o una caña de Pillnser/Budwar y conversación en tono distendido, futbol, viajes, situación laboral etc etc…. Aquí no hay diferencia de situaciones, todo puede llegar a ser cordial.

A la hora de la cena, otro sándwich es la opción del viajero, al currante le toca un bistec regado con un poco de pivo, luz de las lámparas de bohemia, y tal vez música de fondo de algún músico de Moravia.

La última copa y unas risas después toca la vuelta al hotel o la visita a la discoteca de moda. El viajero regresa al hostal, empaqueta sus cosas para disponerse a dormir en la estación de tren, o, decide irse de juerga con la gente conocida durante el día.

Buenas noches Praga.

viernes, junio 6

Vuelta a Praga

Siempre es un placer volver a visitar Praga y más si es con el viaje pagado.

Sin embargo, hablar de Praga como una unidad sería un error. En realidad, hay muchas Pragas compartiendo un mismo espacio.

Está la Praga del Camino Real, la que conduce de la Puerta de la Pólvora al flamante Castillo -un territorio arrebatado a los praguenses por los turistas ansiosos de poseer su propio mundo, el de las tiendas de souvenirs y los restaurantes de comida típica. Está también la Praga cotidiana y dispersa de Nove Mesto, a la que sólo llegan los viajeros más curiosos y avezados y en donde la vida fluye de manera natural, con la discordancia propia de las ciudades vivas. La Praga sublime de Stare Mesto, con sus rincones y sus esquinas todavía mansas y la hermosa Plaza capaz de soportar las miles de miradas y objetivos que a diario recorren cada una de sus fachadas con la avidez de un sediento;

Está igualmente la Praga solemne de Hardcany, con su castillo-palacio que en sí mismo constituye toda una ciudad; o la Praga a veces inmensa y a veces escondida de Josefov, el barrio judío, que aloja la sinagoga más antigua de centroeuropa además de unas encantadoras y placidas callejuelas; y está también la Praga del Moldava, el gran mirador de la ciudad, el nervio vital de una urbe que, pese a su tamaño, todavía se presenta en ocasiones como un pueblecito encantador y apacible que de cuando en cuando sufre las embestidas del turismo de masas pero tras las que sin mucho esfuerzo consigue recuperar su dimensión más cotidiana como si nada hubiera pasado.

Las calles de Praga se ven de una forma diferente desde el taxi, en vez de con una mochila de 20kg a la espalda. Cambias las zapatillas por zapatos, la camiseta polvorienta por una camisa a rayas, y las gorra echada para atrás por una corbata. Desde este punto de vista, es como ver dos ciudades: La multitudinaria, llena de gente joven, el puente de Carlos atestado de gente, y pequeños puestos de fotografías y retratos. Y la empresarial, alejada del centro, gris, acristalada, pulcra, y con gente de una media de edad de 40 años.

martes, junio 3

Después del cole

Hace tiempo que deje de estudiar en Euskadi. No fue un periodo muy grato, pero lo recuero con cierta nostalgia. Menos las épocas de examenes.

Después de 4 años solo sigo en contacto con algunos pocos compañeros de estudios. Por lo que siempre agradezco las cenorras donde todos nos contamos las batallitas, y arreglamos el mundo del diseño y la publicidad a nuestra manera.

Resulta un poco perezoso desplazarme 70km hasta la zona de quedada y saber que tengo que hacer “gaupasa” para poder coger el primer tren mañanero de vuelta, pero la nostalgia me puede ja ja ja

La vida pasa, unos curran, otros autónomos, independizados o con los padres, pero siempre interesante saber que tal les va a aquellos que estudiarion lo mismo que tu, conocer sus experiencias, sus problemas, sus conclusiones… Ya que siempre me da la sensación que debido a que tenemos los mismos estudios, eso mismas podría haber sido parte de mis vivencias, o puede que lleguen a serlo en el futuro.

domingo, junio 1

Conci de Erentxun

Casualmente encontre una reseña del concierto en una pagina web sin actualizaciones recientes. Menos mal.

Mikel Erentxun quería dejar su pasado atrás, y comenzar desde cero. Todavía sigo con la incognita de si con el cambio quiere reinventarse musicalmente cambiando de registro, o si definitivamente dejará la musica para dedicarse a otra cosa.

Lo que quedó claro es que Mikel queria dejar de mirar atrás. Olvidarse del legado de Duncan Dhu, y dejarse las 100 gaviotas o las Calles de Paris en los 80, donde originalmente pertenecieron, pero que sin embargo han condicionado su carrera, lanzandolo primero como artista de fama nacional dentro del grupo, y años depués, como solista de larga trayectorias. Mucho tiene que acrecer Erentxun a las canciones del separado grupo, pero mucho tiene de que culparles, ya que por mucho que se esfuerce con su imagen de solista, siempre será recordado por el grupo, aunque haya tenido más historia afuera que dentro de este.

Pero Mikel esta cansado. Muchas veces han sonado las mismas canciones en los conciertos, se las pedían, el sabía que la gente las quería, y la gente se alegraba de oirlas, y saltaban o cantaban más alto con su ritmo.

El era el co-creador de la mayoría de las canciones de su antiguo grupo, pero imagino que debe de ser frustrante saber que muchas veces había que tirar de la nostalgia para arrancar el ritmo del publico, por encima de las canciones exclusivas del autor. Muchos cantantes lo hacen sin pudor, y el publico agradecer, pero Mikel quiere dejar todo eso atrás, por eso congregó a su público una vez más en el Victoria Eugenia de San Sebastián, como lo hizo antaño con Duncan Dhu, y como lo hizo una vez como solista.

Solo tenía previsto un concierto, una noche, con los fans y amigos. Pero estos son más de lo que puede albergar el Victoria Eugenia, por lo que decidió hacer dos conciertos. Pero no fue suficiente. Su despedida era más de lo que el creía, por lo que al final fueron tres conciertos, tres noches entre seguidores, fans y amigos. Tres noches en el Victoria Eugenia.

Una vez más, sonaron los acordes de Mikel, de Dunca Dhu, con Bumburi, Amaia, Pereza, Ivan ….

Las últimas noches para decir adios al pasado.